Carl Maria von Weber


Carl Maria von Weber (18 de diciembre de 1786 - 5 de junio de 1826 fue un compositor romántico alemán de música clásica.

Vida y obra

Nació en Eutin, una ciudad pequeña cercana a Lübeck en el norte de Alemania, con el nombre completo de Carl Maria Friedrich Ernest von Weber. Su padre era un oficial militar, que sin embargo se dedicaba a tocar el violín y su madre había cantado en los escenarios. Sus cuatro primas, hijas del hermano de su padre, eran también cantantes conocidas. Una de ellas, Constanze, se convirtió en la esposa de Mozart, con lo cual se creó un vínculo familiar entre Mozart y Weber.

Infancia

Como niño Weber tuvo una salud frágil y sufrió en especial de una dolencia de caderas congénita. Acompañó a sus padres en los numerosos viajes que hacían, y en los que su padre daba conciertos de violín. Estos viajes le sirvieron para familiarizarse con los escenarios y el público. Su padre deseaba que Weber fuese un niño prodigio, al igual que había sido Mozart, quien en aquellos años estaba atravesando la etapa final de su vida. Así, pues, Weber aprendió a cantar y a tocar el piano desde muy pequeño, a pesar de que no pudo caminar hasta los cuatro años.

En 1798 el hermano de Haydn, Michael Haydn, también músico, le dio clases gratuitas en Salzburgo, ciudad con gran tradición musical en la que la familia se había instalado. Poco después su madre murió y la familia se trasladó a Múnich. Allí Weber compuso su primera obra que fue publicada. Tomó clases de composición y de canto, y pronto comenzó a tocar el piano en público. Su padre le animó insistentemente a componer y Weber escribió varias obras que, sin embargo, no perduraron.

Tres años después la familia volvió a Salzburgo, y Weber reanudó sus estudios con el hermano de Haydn. En 1803 fue nombrado director de orquesta de Breslau, una ciudad de tamaño mediano en el este de Alemania, cuando aún no había cumplido los 18 años. En este puesto adquirió grandes conocimientos escénicos, que le convirtieron con el tiempo en el compositor con mayor dominio de las técnicas teatrales. A raíz de una ingestión accidental de un ácido utilizado en los talleres de imprenta, se estropeó la voz de tal manera que ya no pudo cantar.

Consagración

Durante los próximos años Weber tuvo diversos empleos, en los que siguió formándose. Al mismo tiempo compuso varias obras, incluidas óperas, que no obstante no tuvieron el éxito deseado. En 1811 realizó una gira de conciertos, en la que estableció amistades con varias personas influyentes. En Munich se interpretó la ópera Abu Hassan que había escrito en los años anteriores, y por fin una obra suya tuvo una acogida favorable por el público. Al año siguiente murió su padre y en 1813 aceptó el cargo de director de orquesta en Praga, donde permaneció tres años. Allí compuso algunas de sus mejores obras para piano y las interpretó con gran éxito.
De Praga Weber fue a Dresde, donde ocupó el mismo puesto de director de orquesta. Allí volvió hacia la música de ópera, y realizó diversas composiciones dentro de este género. Más adelante se puso a trabajar en su ópera más famosa, Der Freischütz (El cazador furtivo), que terminó a mediados de 1820. Se estrenó con un éxito triunfal en Berlín al año siguiente. También en Viena y en Dresde la obra obtuvo un gran éxito. No obstante, las condiciones económicas de Weber en su puesto no mejoraron por ello. Aún así, no aceptó ofertas más ventajosas en otras ciudades, ya que quiso ser fiel a sus compromisos. Escribió una segunda ópera, Euryanthe, que también cosechó una gran éxito, y compuso otras muchas de sus obras.

Traslado a Londres

Cuando ya se aproximaba el final de sus días y su salud comenzó a empeorar, Weber recibió el encargo desde Londres de componer una ópera en inglés, que sería su tercera gran obra escénica: Oberon. Se puso a trabajar de inmediato y aprendió el idioma con tal grado de perfección, que en toda la ópera se encontró un sólo error de texto. Unos meses antes del estreno se trasladó a Londres donde su salud fue empeorando durante los ensayos. Poco después de estrenarse la ópera, que fue acogida con gran éxito, Weber murió en la casa de su anfitrión, por causa de una afección pulmonar.
Además de sus tres óperas, considerados por muchos como verdaderas obras maestras de la música escénica, Weber escribió otras muchas composiciones. Son especialmente conocidas sus obras para piano sólo y para piano y orquesta, y sus dos sinfonías. Pero también compuso dos misas, ocho cantatas, numerosas canciones y otras obras de diverso carácter.

Robert Schumann


Robert Schumann (Zwickau, 8 de junio de 1810 - Endenich, Bonn, 29 de julio de 1856). Compositor clásico alemán de la época del romanticismo, y uno de los músicos de mayor fama en la primera mitad del siglo XIX. Tanto en vida como en obra refleja en su máxima expresión la naturaleza del romanticismo, siempre envuelta en la pasión, el drama, y, finalmente, la tragedia. Aúna la ilustración literaria con una gran complejidad musical, creando obras de gran intensidad lírica.

Infancia y Adolescencia

Nació como Robert Alexander Schumann en la ciudad alemana de Zwickau, en lo que hoy es el estado federal de Sajonia del Norte. De niño Schumann ya puso de manifiesto sus dotes musicales. Su padre, de profesión editor, le apoyó y le procuró un profesor de piano. A los 7 años Schumann compuso sus primeras piezas musicales. Así, en esa etapa de su vida no sólo componía obras musicales sino que también redactaba ensayos y poemas y de hecho el joven Schumann se identifica tanto con la literatura como con la música. A los catorce años escribe un ensayo sobre la estética de la música. Ya desde que estudiaba en el colegio absorbe la obra de Schiller, Goethe, Lord Byron, así como los dramaturgos de la Grecia Clásica; pero la influencia literaria más poderosa y permanente es sin duda la de Johann Paul Friedrich Richter. Tal influencia puede apreciarse en sus novelas de juventud, "Juniusabende" y "Selene", de las cuales sólo la primera fue concluida (1826).

Su interés por la música había sido estimulado desde niño al escuchar tocar a Ignaz Moscheles en Carlsbad, y en 1827 a través de las obras de Franz Schubert y Felix Mendelssohn.
Su padre, que tanto había fomentado la educación de Robert como pianista y escritor, fallece en 1826; su madre no aprueba la dedicación a la carrera musical y en 1828 le envía a estudiar derecho a la Universidad de Leipzig. Pero no tardó en abandonar los estudios para consagrase enteramente a la música.

El abandono de la carrera de concertista

Hacia 1830, Schumann deseaba por encima de todo convertirse en un virtuoso, y admiraba la ejecución de los más admirados concertistas de su época, como Paganini, y Liszt. Por tanto el joven Schumann, de innegable talento como pianista, se empleó a fondo en perfeccionar su técnica de teclado, siendo sólo el azar o el destino lo que le obligó a abandonar este camino y le "obligó" finalmente a convertirse en uno de los más reconocidos compositores de su siglo.
Entre sus amigos se encontraba Friedrich Wieck (padre de Clara, su futura esposa), notable pedagogo musical, que le dio lecciones. Después de abandonar a Wieck prosiguió solo estudiando piano. Existen varias fuentes que diferen respecto a cómo Schumann dañó su mano derecha en 1830, siendo la más aceptada la de que para fortalecer el cuarto dedo ideó un aparato que de hecho lo inutilizó casi completamente (la musculatura del cuarto dedo está conectada al tercer dedo, convirtiéndolo en el dedo más débil). Otras fuentes citan la cirugía fallida, o incluso los efectos secundarios de la medicación para la sífilis. De cualquier modo, las esperanzas de Robert Schumann de emular a los virtuosos, o tan siquiera de llegar a destacar como concertista, se desvanecieron.

Desde su adolescencia Schumann había compaginado sus otras actividades y sus estudios con la composición, y ya había creado obras importantes, sobre todo para piano, pero también sinfónicas y de cámara. Desde ese momento se entrega con pasión a la composición, y comienza a estudiar teoría con Heinrich Dorn, director de la ópera de Leizpig, y considera la posibilidad de escribir una ópera sobre Hamlet.

Compositor y crítico

En paralelo a su nueva actividad como compositor, iniciaba su obra de crítico musical, que generó una abundante producción literaria; Su excepcional formación y aptitud literaria se plasmaban en sus críticas musicales, en las que, a través de personajes imaginarios, profundizaba en las obras de sus contemporáneos. Es un famoso ejemplo su ensayo sobre las variaciones de Chopin sobre un tema de Don Juan, que apareció en el Allgemeine musikalische Zeitung en 1831.
Su Opus 2 Papillons (Fr., "Mariposas") escrito en 1831 es otro ejemplo excepcional de la fusión entre literatura y composición musical de Schumann. Se trata de una composición para piano, que consta de varias escenas de danza inspiradas en una fiesta de disfraces. Cada danza trata de retratar a diferentes personajes y no guardan relación entre sí, excepto la última. Según escribiría el propio Schumann, está inspirada en la última escena de la obra Flegeljahre de Johann Paul Friedrich Richter, y mezcla el carácter festivo con un extraordinario sentimiento melancólico. También en 1831 escribe su sonata para piano en si menor, otra de sus principales obras de juventud.

En 1833 la muerte de su cuñada Rosalie y de su hermano Julius le causaron una crisis nerviosa, e intento suicidarse. Las crisis, depresiones, intentos de suicidio y periodos de reclusión completa fueron frecuentes en la vida de Schumann y se acentuaron a partir de 1844 continuando en aumento hasta su muerte (incluso llegando a escuchar voces y experimentar alucinaciones). Este declive psíquico se relacionó inicialmente por los historiadores del siglo XIX con la sífilis (o de su terrible tratamiento médico a base de mercurio, habitual en la época y casi peor que la enfermedad en sí), pero la posibilidad ha sido descartada debido a que los síntomas de desequilibrio mental de Robert Schumann ya eran evidentes desde su juventud, antes de lo que cualquier síntoma de la sífilis pudiera haberse manifestado. La teoría más aceptada actualmente es que padecía de trastorno bipolar (enfermedad maníaco-depresiva). Pero la gran intensidad creativa de Schumann se concentraba en sus periodos de lucidez, de forma admirable. Tan pronto como se restablecía de un período de enfermedad se entregaba frenéticamente a la composición, trabajando de forma incansable. No sólo escribía las melodías principales ni se limitaba a las obras para piano, sino que pese a estar en un estado físico y mental muy degradado, escribía la instrumentación sinfónica completa de todas sus obras, hasta la extenuhación.

Tras recobrarse de esta crisis, en 1834 fundaría la revista Neue Leipziger Zritschrift für Musik que dirigió hasta el fin de su vida. Es en ésta publicación donde da rienda suelta a su crítica musical, considerada en aquella época como excéntrica pero que hoy día etiquetaríamos como visionaria. A principios del siglo XIX, compositores como Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven y Carl Maria von Weber eran vistos como figuras menores, y se consideró una excentricidad que Schumann los elevara como grandes compositores, por no hablar de su aprecio a figuras contemporáneas como Chopin o Héctor Berlioz. En ésta nueva publicación, hizo todo esto y mucho más.

En el verano de 1834 se enamora de Ernestine von Fricken, una chica de 16 años con quien mantendría una breve relación que él mismo rompería al acabar el año. Es durante éste flirteo cuando compone su obra más aclamada, Op. 9, Carnaval. Se trata de variaciones sobre las notas que componen la palabra Asch (pueblo natal de Ernestine) en la notación alemana. También son las letras con alguna nota equivalente en el propio apellido de Schumann. Cada variación comienza con esas notas y, más que nunca, Schumann emplea para la composición la ilustración musical de una historia, con personajes y guión bien definidos. Además consolida el formato de composición que ya inició en Papillons, creando temas muy breves y generalmente no relacionados entre sí, aunque estén inspiradas en la misma escena literaria. La mayoría de las composiciones para piano de Schumann están formadas por movimientos que duran duran pocos minutos, o incluso menos de un minuto.

Conoció personalmente a Mendelssohn en casa de Friedrich Wieck en el año 1835 y le mostró su admiración; poco después conocería a Chopin. Durante toda su vida Schumann mostró hacia sus compañeros músicos una amistad sincera y una actitud de crítica constructiva, libre de rivalidades, algo poco frecuente en un crítico musical que también es compositor. Esta actitud abierta y generosa le permitió ser el "descubridor" de Johannes Brahms cuando éste sólo era un joven y desconocido pianista de 20 años. Brahms se convirtió en íntimo amigo de Schumann(y de su esposa Clara Wieck, especialmente en los años en los que la enfermedad de Schumann se agravó) y se vio claramente influido por su música.

Matrimonio con Clara Wieck

Es también en casa de Wieck, su antiguo maestro, donde conoce a su futura esposa. Se trata de Clara Wieck, su hija, y ya para entonces afamada pianista que había sido "niña prodigio", bastante famosa internacionalmente en aquella época, y de hecho se la considera la pianista más importante del siglo XIX. En 1836 inician una relación amorosa en secreto, fundamentalmente por carta, seguramente debido a la diferencia de edad entre ambos (Clara sólo tenía 16 años) y también porque Clara se encontraba de viaje constantemente, actuando por toda Europa. Es durante esta relación clandestina cuando escribe Escenas de la Infancia, tal y como le relata por carta a la propia Clara. Un año más tarde Robert pide la mano de Clara a su padre, pero éste se niega. Finalmente en 1839 se casan, para lo que deben recurrir a los tribunales al no tener la aprobación de Friedrich Wieck. Permanecieron juntos hasta la muerte de Robert, y tuvieron ocho hijos.
Clara era una pianista excepcional, y tuvo una gran influencia musical sobre Robert. Ella le instó a no limitarse a la composición para piano (en estos años escribe Lieders y Álbum para la Juventud), recomendándole que se dedicara a la composición para orquesta y así consolidarse como un gran compositor de su tiempo. Es precisamente a partir de 1841 cuando compone oberturas sinfónicas y conciertos, en los que sin embargo el piano sigue teniendo un papel principal.
En 1843 le abrió las puertas el Conservatorio de Leipzig, y fue nombrado profesor de piano y composición.

Los últimos años de Schumann

En 1844, tras un viaje a Rusia, atravesó un nuevo periodo depresivo y abandonó Leipzig para instalarse en Dresde. Durante los años siguientes su salud mental y física se iba debilitando, lo cual no le impidió trabajar en multitud de obras como sus 2 Sonatas para Piano y Violín su Concierto para Cello y Orquesta y su única ópera, Genoveva (que no gozó de éxito). Incluso cuando a partir de 1852 sus episodios de locura le mantienen convaleciente casi todo el tiempo, consigue aprovechar sus momentos de lucidez para completar su Misa, Requiem, Sinfonía en Re menor y Concierto para Violín y Orquesta.
El 27 de febrero de 1854, Schumann se arroja al Rhin y es rescatado a tiempo, pero su mente ya se ha perdido para siempre. Es internado en un sanatorio privado en Endenich cerca de Bonn, Alemania, donde permanece hasta su muerte el 29 de julio de 1856. Tenía sólo 46 años. Fue enterrado en Bonn, y en 1880 se erige sobre su tumba una estatua de A. Donndorf.
Tras su muerte, Clara se entregó a dar a conocer por toda Europa la obra de Robert, dándole gran fama tras varias décadas de giras.

Obra

Obras para piano:

Papillons, Op. 2
Estudios sinfónicos Op. 13
Carnaval Op. 9
Sonatas (3)
Kinderszenen Op. 15
Fantasía
Fantasiestücke Op. 12
Kreisleriana Op. 16
Humoresca Op. 20
Novelletten, Op. 21
Gran Carnaval en Viena Op. 26
Arabeske, Op. 18
Davidsbündlertänze, Op. 6
Álbum para la Juventud Op. 68

Es importante destacar la dificultad técnica de su obra cumbre el "Carnaval en Viena Op. 26" cuyos movimientos son: Allegro, Romanza, Scherzo, Intermezzo y Finale.

Conciertos:

Concierto para piano
Concertstück para cuatro trompas
Introducción y Allegro-Appassionato para piano
Concierto para violonchelo
Concierto para violín
Polluelo

Obras orquestales
Sinfonías (4)
Obertura

Música de cámara
Cuartetos para cuerdas (3)
Cuarteto para piano
Quinteto para piano
Fantasías para piano, violín y violonchelo
Andante y variaciones para dos pianos
Tríos para piano y cuerdas (3)
Fantasías para clarinete y piano
Cinco piezas en tono popular para piano y violonchelo
Romances para oboe y piano
Märchenbilder para piano y viola
Sonatas para piano y violín (2)
Märchenerzählungen para clarinete, viola y piano

Música vocal
Numerosas canciones y obras corales acompañadas de piano o de orquesta.
Entre las que se encuentran:
Dichterliebe, Op. 48 (16)
Gedichte, Op 35 (12)
Myrten, Op. 25
Lieder-Album für die Jugend, Op.79
Szenen aus Goethes Faust

Lied


Uno de los elementos fundamentales en la renovación del género lied llevada a cabo por Schubert, radica en su capacidad de innovación en el ámbito formal. En efecto, vemos que a principios del siglo XIX, el género lied se consideraba una propia forma musical. Aunque la terminología contemporánea para el análisis mantiene la nomenclatura “forma lied” para las estructuras musicales ABA, Schubert no se deja limitar ni por las formas musicales al uso ni tampoco por las estructuras métricas del poema.

Estudiar de un modo exhaustivo, relacionando poema y música, las formas creadas por Schubert, sería de gran interés, pero excede el ámbito de este artículo, porque este análisis necesitaría conocimientos filológicos. Sí es posible enumerar las formas más habituales de lied

Lied estrófico. A cada estrofa del poema corresponde la misma melodía y acompañamiento. Este esquema puede ampliarse, o tomar la forma ABA (entendiendo B como sección de contraste o bien de desarrollo). Existen más posibilidades, como sucede en el primer lied del ciclo Winterreise, Gute Nacht, lied que repite varias estrofas con idéntica música y en las dos últimas plantea una en dinámica forte y otra en modo mayor, consiguiendo así un asombroso contraste. Son posibles otras variaciones, como ornamentaciones o cambios en el acompañamiento (como sucede en el sexto lied del ciclo Schwanengesang , In der Ferne).

- El esquema estrófico puede ampliarse, convirtiéndose el lied en estrófico- ampliado o desarrollado. Sin embargo, la ampliación de la forma musical del lied mediante estructuras contrastantes o de desarrollo no suele coincidir con la estructura métrica del poema, sino que parte, habitualmente, del contenido poético. Dentro de esta estructura encontramos también aquellos lieder que presentan dos estrofas iguales, pero con un alargamiento de la segunda.

- La estructura de los lieder más valorados de este compositor no responde a ninguna de estas dos formas, en las que he tratado de simplifica las variantes formales posibles del lied. El contenido es la causa del peculiar funcionamiento de estos lieder, que tienden a ser discursivos, con un punto culminante, que coincide con el instante de máxima tensión textual. Normalmente se trata de poemas con un profundo contenido emotivo, dramático o pscológico. La impresión que producen los lieder de estas características es que no hay estructura, pese a que se escuchan paralelismos que dan continuidad al discurso musical. Son lieder cuyo argumento textual y musical necesita de un planteamiento abierto y evolutivo para crear efecto en el oyente. Es el caso del lied Gretchen am Spinnrade, donde el mayor énfasis textual se plasma por medio de la música con una progresión ascendente y sucesivas modulaciones que producen la sensación climática que requiere el grito de la joven, sein Küss! (su beso). También sucede con el lied Earlkönig, en el que la tensión se concentra en el grito desesperado del niño que es raptado por el Rey de los Elfos.

Salvando las distancias, bien podríamos relacionar las múltiples posibilidades formales de los lieder con las de los últimos cuartetos de Beethoven, ya que, tanto Schubert como Beethoven evitan partir de regularidades preconcebidas, porque parten de infinitas actitudes hacia la música.

El papel de la melodía:

Constatar la extraordinaria riqueza y belleza melódica de los lieder de Schubert ha sido una preocupación habitual de todos los estudios sobre estos. Por desgracia, algunos autores han extraído de esta belleza, en ocasiones un tanto ingenua, la conclusión de que los lieder de Schubert pueden reducirse a una bella melodía, pastoral, “primaveral”, sin demasiadas consecuencias. Esto es un grave error y una falsificación de la realidad. Incluso los lieder en apariencia más despreocupados, con una amplio cantabile, con un texto de lo más trivial, Schubert siempre trata de extraer un sentido secreto, una simbología plena de significado. De hecho, algunos de los lieder más trágicos plantean las melodías más hermosas.

Hemos de decir, sin pretender desprestigiar la obra de ningún otro compositor, que la facilidad para componer melodías fue un don natural que no poseyeron todos los compositores, incluso mundialmente famosos, que dedicaron todo su afán musical e intelectual a otros elementos de la composición, como la innovación armónica. La falta de esta cualidad natural para crear melodía hizo que algunos de los estudiosos de estos compositores (por supuesto, no los propios compositores) considerasen la melodía como un factor poco menos que intrascendente.

En el caso de Schubert, la melodía no es una línea superficial: tiene una construcción, un sentido y se configura de un modo tan intelectual y culto como cualquier otro elemento de la composición. De hecho, esta belleza melódica siempre viene unida a un acompañamiento pianístico brillante y creativo, un empleo eficaz e inteligente de las modulaciones y cualidades armónicas, etc.

La voz, en su discurso, puede plantear la forma de la composición completa, y llevar el peso de toda la composición. Otras veces, puede ser más reiterativa, en cuyo caso, los cambios en el acompañamiento darían la variedad compositiva. El movimiento del canto no suele presentar saltos amplios, que generalmente se reservan para los momentos cumbre. Schubert tiende a evitar también una excesiva ornamentación, así como los tópicos musicales, derivados, más o menos lejanamente, de los convencionalismos retóricos de la teoría de los afectos, como son la sematización del intervalo de séptima descendente como sinónimo de angustia etc. Los remedios generalmente son sencillos y sugerentes.

La intensidad expresiva del canto recae en los siguientes factores:

- El acento musical suele recaer en el acento textual. También el discurso de frase musical se relaciona con la frase textual. Se realzan las palabras más significativas. En los instantes más complicados declamatoriamente, Schubert analiza el poema y ofrece, generalmente, la solución más musical, que en muchos casos contradice la pronunciación exacta del texto. Esto ha llevado a autores como Wolf a hablar de los errores declamatorios schubertianos, pero quizá sea una exageración, ya que sólo se plantea esta dialéctica enfrentada entre texto y música en momentos muy determinados.

- Los periodos melódicos suelen ser claros y bien delimitados, sin perderse por ello la continuidad melódica. Como ejemplo, elegido al azar, el primer lieder de Schwanengesang, Liebesbotschaft. (los periodos subrayados indican la longitud de la frase musical, las comas superiores las respiraciones establecidas)

Como salvedades a este esquema tan regular, podemos citar que Schubert enlaza la primera y la segunda estrofa, de forma que la respiración entre una y otra es tan corta como entre un verso y otro, sin plantearse una cadencia cerrada. Esto puede ser porque también el poema mantiene la unidad temática entre ellas. En este lied, por ejemplo, no se respetan las comas con leves respiraciones, pero lejos de plantear un problema de adecuación musical y textual, es un ejemplo de la relación de ambos, porque se trata de comas de vocativo, que no se efectúan en la lengua hablada. La única cadencia cerrada se efectúa sobre la última palabra de la última sílaba, como corresponde al discurso evolutivo del poema.

Este lied lleva una velocidad moderada. No obstante, la estructura de frase se respeta en todos los demás lieder, más lentos y más rápidos.

-Se emplea con frecuencia la repetición. Schubert, como todos los compositores que utilizaron las técnicas de variación y desarrollo, conoce la dificultad que supone repetir diciendo algo nuevo.

-Algunas entonaciones nos recuerdan al recitativo italiano, cuestión que no es extraña si pensamos que Schubert había estudiado con Salieri. Al analizarlas, obsrvamos el curioso empleo que puede llegar a hacer de ellas. Tomemos, como ejemplo, el lied Frühlingstraum, undécimo del ciclo Winterreise.

El papel del acompañamiento

Uno de los aspectos más interesantes de los lieder lo encontramos en los diferentes papeles que puede representar el acompañamiento pianístico. Los esquemas de acompañamiento estricto, en los que el piano no se equipara a la línea vocal, ya presentan posibilidades muy variadas, pero la riqueza de su aportación es mucho mayor. El piano, en su aparición, puede plantear los siguientes papeles:

- Puede sujetar las armonías bajo el canto, de un modo sincopado, repetitivo, con acordes fundamentales y sus inversiones, sin notas de paso, cromatismos ni otras variedades de acompañamiento. También puede constituirse mediante un esquema repetitivo, pero con elementos armónicos que le den variedad.

- Otra opción de acompañamiento puede ser una corriente de armonía ininterrumpida, ya sin esquemas rítmicos claros.

- Puede ser un discreto actor secundario, con alguna intervención polifónica, repitiendo alguna línea vocal en eco, o con pequeñas intervenciones solistas después de las cadencias vocales.

No obstante, Schubert tiende a equiparar la importancia de la intervención pianísitica a la de la voz. Generalmente, dentro de los esquemas y las repeticiones hay siempre elementos que dan una gran riqueza y variedad a los lieder, aunque en una primera audición una persona, incluso altamente formada como músico, tenderá a fijarse en la línea melódica. La línea por sí sola no podría dar sentido a todos los elementos que intervienen en el lied. Citamos a continuación algunos de los elementos que otorgan un papel fundamental a la intervención del piano:

1. La inserción de formas fijas de acompañamiento (un esquema rítmico o bien rítmico-melódico, como puede ser el lied número 13 del Schwanengesang, Der Doppelgänger, que plantea un esquema en forma de coral).

2. La creación de vacíos sonoros, huecos, después de haber establecido una corriente armónico-melódica durante un largo tiempo previo. Esto es así, por ejemplo, en el final del lied Earlkönig, cuando en el texto surge la idea de la muerte.

3. Un incremento de la tensión armónica mientras la línea vocal todavía mantiene un tono despreocupado o ligero. En este caso, el discurso del piano se convierte en una premonición o aviso.

4. Establecer obstinatos que recalquen una idea del texto: la rueca de Margarita, por ejemplo, en el lied Gretchen am Spinnrade, aparece ejemplificada en una estructura circular en el acompañamiento pianístico. La máxima tensión dramática aparece en el lied Earlkönig representada por la brusca dialéctica entre los ritmos binario y ternario a una velocidad extrema en un acompañamiento que aparece, además, en octavas[3].

5. Se pueden introducir pasajes que varíen y complementen la melodía del canto.

6. En relación con el recurso anterior, la melodía pianística puede oponerse a la del canto.

7. Aparecen pasajes a solo, entre las estrofas o incluso entre los versos, en los que aparece la parte vocal, en forma de interludios o codas a dicha parte, o bien el propio acompañamiento ornamentado, o pasajes musicales de nueva creación.

8. Oponiendo diferentes papeles: el piano puede tratar de evocar timbres de instrumentos orquestales, como sucede en el lied número 13 del ciclo Winterreise, Die Post, donde el sonido del piano evoca el timbre de la corneta. El piano puede aparecer también creando su propia melodía acompañada, texturas polifónicas y otros elementos de escritura para piano solo.

El acompañamiento schubertiano es único por su variedad y riqueza. Ningún compositor precedente había conseguido dotarlo de una importancia verdadera. El piano en el lied comienza, con Schubert, a ser parte del sentido profundo de la música, a dar construcción al propio poema, a sugerir las imágenes del texto, la rueca, el río, el galope del caballo, incluso el inmovilismo espectral...

El papel de la armonía

A través del tratamiento armónico, Schubert conduce el texto hacia sus momentos climáticos. Las notas decisivas de la armonía, por ejemplo, la tercera nota de la escala cuando estamos modulando de mayor a menor, pueden aparecer tanto en el canto como en el piano. Dicho de otra manera, también la línea vocal puede presentar las innovaciones armónicas, pese a ser una línea monódica.

La armonía de Schubert comprende algunas de las características del primer romanticismo. No obstante, sí encontramos algunas licencias novedosas, que tendrán amplia repercusión en los compositores posteriores:

- Se tiende a modular y establecer los desarrollos en los ámbitos de las mediantes, tanto la tercera como la sexta de la tonalidad principal.

- Se plantean cromatismos en la melodía que coinciden con armonías diatónicas. Otras veces, las voces extremas pueden llevar movimiento contrario por cromatismo, como sucede en el lied número 20 del Winterreise, Der Wegweiser.

- Empleo conjunto de las tónicas mayor y menor. Gran importancia expresiva otorgada a ambas.

- Bajos omitidos.

- Resolución sincopada de las voces de los acompañamientos.

- Texturas homofónicas (duplicación de la melodía en las voces internas).

- Acordes de quinta disminuida. Se emplean en los instantes de máxima tensión, pero también pueden aparecer empleos más novedosos. El lied Die Stadt, undécimo del Schwanengesang, comienza con un acorde de séptima disminuida.

- Modulaciones repentinas o abruptas. Ya hemos comentado la importancia del cambio de modo mayor a menor, como sucede en el lied 5 del ciclo Winterreise, Der Lindenbaum, pero no menos importantes son las modulaciones a tonalidades lejanas o inesperadas, con escasa preparación, como sucede en el séptimo lied de este mismo ciclo, Auf dem flusse.

- Finales abiertos. Esto no sucede solamente como final de secciones o estrofas, sino como final de algunos lieder, que no terminan en la tónica. Algunos pueden enlazar con el comienzo del siguiente lied del ciclo, pero otros, simplemente, plantean esta inestabilidad armónica como cierre. El acorde final del lied Die Stadt es una dominante disminuida que puede pertenecer, además, a cinco tonalidades diferentes.

- Repetición de núcleos armónicos o melódicos o de ambos tipos a distancia de semitono ascendente, para dar una nueva brillantez a ese fragmento. Si esto mismo se plantea a distancia de semitono descendente, dará un tono más sombrío al mismo fragmento.

El tratamiento de la dinámica y agógica:

Entramos en un terreno bastante delicado. Ambos recursos se ponen a disposición de la narración, por entero. Si bien no todos los lieder cuentan una historia, todos ellos requieren un mínimo de puesta en escena, pues se refieren, cuando menos, a un personaje.

Las variaciones dinámicas son de gran importancia, muy especialmente, por ejemplo, cuando el lied tiene una estructura muy cerrada, estrófica. Podemos poner como ejemplo el primer lied de Die Schöne Mullerin, Das Wandern: cuando se repiten las palabras Das Wandern, Das Wandern, o en las siguientes estrofas Die Räder, Die Räder, o Die Steine, Die Steine, se consigue la variedad mediante el contraste dinámico forte-piano.

Gretchen has trouble attending to her spinning wheel when she thinks of Faust. Schubert's Op. 2, D. 118 from 1814 is an incredible portrait. The poem is by Goethe.

Der Tod und das Mädchen

El Cuarteto para cuerda, nº 14 en re menor, D. 810, más conocido como La muerte y la doncella (Der Tod und das Mädchen en alemán), es un cuarteto para dos violines, viola y violonchelo, compuesto por Franz Schubert en 1824. La pieza se divide en cuatro movimientos:

Allegro
Andante con moto.
Scherzo. Allegro molto. Trío
Presto

Para el tema principal se basó en un lied suyo anterior, titulado La muerte y la doncella, D. 531, con texto de Matthias Claudius, compuesto en el año 1817, y que incluyó en el segundo movimiento. Fue su único lied que no incluyó texto de Goethe.
El tema central es el de una joven moribunda cuyas reacciones ante la inminencia de su fin, ante la presencia de la muerte, componen el segundo movimiento y da nombre a toda la pieza. Schubert pasaba un periodo muy complicado de su vida, negando el amor y la amistad, presa de sífilis y terriblemente débil, y quedó reflejado en el carácter de esta obra.
Se interpretó parcialmente por vez primera en Viena el 1 de febrero de 1828, pocos meses antes de la muerte de Schubert. Inicialmente no obtuvo éxito y no pudo encontrar editor. La obra se publicaría póstumamente en 1832, y fue divulgada gracias al violinista David Oistrakh, que ya había difundido anteriormente otras composiciones de Schubert.
Gustav Mahler realizó una versión para orquesta de cuerda de esta obra, que en realidad es una orquestación del cuarteto, sin ninguna añadidura, variación o modificación.

Franz Peter Schubert


Franz Peter Schubert, compositor austriaco. Nació en Viena (Austria) el 31 de enero de 1797. Era hijo de una familia de procedencia humilde, el duodécimo de catorce hijos de los que únicamente sobrevivieron cinco. Residía en el barrio de Liechtental de Viena, donde su padre ejercía de maestro. Schubert, decidido a seguir su propio camino como músico, tuvo que enfrentarse con su padre que quería que fuese también maestro.

A los once años entró como cantor en la capilla imperial, consiguiendo una beca que le permitió estudiar gratuitamente en la escuela municipal de Stadkonvikt. Allí fue alumno de Antonio Salieri y gracias a la orquesta de la escuela, para la que escribió sus primeras sinfonías, se familiarizó con la obra de Franz Joseph Haydn y Ludwig van Beethoven.
A los catorce años crea sus primeros lieder y antes de cumplir los dieciocho ya había creado una de sus obras maestras, Gretchen am Spinnrade, el primero de los muchos lieder inspirados en poemas de Johann Wolfgang von Goethe. A los diecinueve años había escrito ya más de 250 lieder.

Peleado finalmente con su padre, abandona su carrera de maestro para dedicarse solamente a la música y la casa de su amigo Franz von Schober se convierte en su primer refugio. Éste fue el inicio de un largo peregrinaje, ya que nunca consiguió mantenerse sólo con sus composiciones y de hecho sobrevivió gracias a la generosidad de sus numerosos amigos, que lo fueron acogiendo sucesivamente en sus respectivas casas. Así, pues, tuvo una vida bohemia rodeado de intelectuales, amante de las tabernas y de los ambientes populares, alejado de los salones y de la etiqueta de la nobleza. De este entorno procede el famoso término de schubertíadas: reuniones de artistas de todos los ámbitos que formaban un círculo brillante y animado dedicado a la música y a la lectura.

Admiraba profundamente a Beethoven pero a pesar de vivir en la misma ciudad, se negó siempre a entrar en aquellos círculos de la alta sociedad. Esto repercutió tanto en su obra como en su vida ya que nunca llegó a conocer la fama o el éxito. A pesar de ello, Schubert con Beethoven, establecen las bases de lo que será la música del romanticismo. Podríamos decir que Schubert representa la esencia del primer romanticismo: el lirismo, la melodía y las pasiones.

Durante sus últimos años escribió piezas magistrales, fruto y reflejo de sus experiencias personales y siempre con el sello inconfundible de una inagotable inspiración melódica. Por ejemplo, una tensa profundidad marca la Wanderer-Fantasie (1822) o Die schöne Müllerin (1823), estos últimos inspirados en poemas de Wilhelm Müller. Escribiría La muerte y la doncella, uno de sus cuartetos más conocidos en 1824, y ya hacia el final de su vida, el intenso dolor y el aislamiento dejaron su impronta en el Winterreise, D.911 Op.89 (1827), también con textos de Müller.
Por aquel entonces, Schubert tenía solamente 31 años y acababa de matricularse para estudiar fuga. Pero una sífilis, complicada finalmente con una fiebre tifoidea, lo llevaron a la muerte el 19 de noviembre de 1828, sin haberse acercado nunca a su admirado Beethoven.

El último deseo de Schubert, ser enterrado al lado de Beethoven, muerto un año antes, es finalmente una realidad, ya que en estos momentos, Schubert reposa en el mismo lugar, reservado a músicos ilustres, donde también se encuentra la tumba de Beethoven, en el Zentralfriedhof (cementerio principal) de Viena. La música y la poesía eran sus alas y con ellas lograba evadirse de las penas y miserias de la vida, que para él no fue ciertamente fácil, y alcanzar el reino de los sueños, donde todas sus fantasías se convertían en maravillosas realidades. Y como dijo Robert Schumann : “El tiempo, que tan innumerables bellezas ha creado, no volverá a producir un Schubert”.

Sinfonia

Una sinfonía es una obra para orquesta, usualmente separada en cuatro partes o movimientos, cada uno con un tempo y estructura diferente. La forma de la sinfonía ha variado con el tiempo.
El tamaño de la orquesta necesaria para interpretar una sinfonía, en general, ha crecido con el tiempo: mientras una orquesta de cámara con un par de docenas de instrumentos es suficiente para interpretar una sinfonía de Joseph Haydn, una de Gustav Mahler puede requerir varios centenares de intérpretes.
La sinfonía probablemente alcanzó su madurez con Ludwig van Beethoven. Sus sinfonías usualmente tenían un primer movimiento Allegro de forma sonata, un movimiento lento (a veces en forma de tema y variaciones), un movimiento con ritmo ternario (usualmente un scherzo, anteriormente lo común era un minué y trío), para finalizar con otro movimiento rápido (rondó, existen sinfonías con un último movimiento escrito como forma sonata).
A pesar de que hasta ese momento las sinfonías eran obras puramente orquestales, la última sinfonia de Beethoven, su Novena Sinfonía concluye con un movimiento para orquesta, coro y solistas. Gustav Mahler incluiría frecuentemente coros y solistas en sus sinfonías.

Breve Analisis de Sinfonia "Eroica"



En el primer movimiento, en el final de la exposición (cerca de tres minutos), Beethoven indica una repetición. Fue generalmente omitida hasta fines de los años 50, pero en la actualidad generalmente es realizada.

La obra rompe los moldes de la sinfonía clásica. Por ejemplo, ninguna obra sinfónica de Haydn o Mozart dura el mínimo de 45 minutos que dura esta de Beethoven (y casi una hora con las repeticiones anotadas). Los estudiosos de Beethoven han señalado que esta sinfonía marca una especie de frontera entre las dos precedentes sinfonías y ésta. Se ha llegado incluso a hablar de un “segundo” estilo, aun cuando la Cuarta sinfonía sería parcialmente dependiente del “primer” estilo.

Como es usual en toda sinfonía clásica, tiene 4 movimientos:
1) Allegro con brio
2) Marcia funebre (Adagio assai)
3) Scherzo (Allegro)
4)Finale (Allegro molto-Poco Andante-Presto)

Allegro con brio
Compás 3/4 Mi bemol mayor
Su primer movimiento comienza con dos acordes de toda la orquesta que sin más dilación llevan al amplio primer tema, tocado por los cellos, continuado en el violín 1

Beethoven se anticipa en este movimiento a lo que luego Bruckner haría habitualmente: a los dos tradicionales temas expuestos añade un tercero.

Marcia funebre (Adagio assai)
Compás 2/4 Do menor

Viene luego una célebre marcha fúnebre en do menor, tonalidad enormemente significativa en la música de Beethoven (la misma que la de la Quinta Sinfonía o de la obertura Coriolano)

Scherzo (Allegro)
Compás 3/4 Mi bemol mayor
Luego viene un agitado Scherzo cuyo trío incluye toques de corno que luego se harían casi típicos en las sinfonías románticas alemanas.

Finale (Allegro molto-Poco Andante-Presto)
Compás 2/4 Mi bemol mayor
Para terminar, sigue un Finale en el que se funden la forma sonata y las variaciones tomando como base un tema que Beethoven utilizó en diversas ocasiones (en su ballet Las criaturas de Prometeo, en una de las contradanzas WoO 14 y como tema para las variaciones para piano Op. 35 que por esa razón se conocen como Variaciones Heroica).

El segundo movimiento, una marcha fúnebre, es frecuentemente ejecutada en ocasiones fúnebres; y a veces es tocada la obra completa. Serge Koussevitzky la dirigió cuando murió el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, y Bruno Walter hizo lo mismo para el de Arturo Toscanini.
El segundo movimiento fue usado como un elegía fúnebre para el servicio memorial que siguió a la "Masacre de Múnich" terrorista durante las Olimpiadas de verano de 1972.